martes, 4 de junio de 2013

Cuento maravilloso


Erase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena. El reino del príncipe estaba gobernado por su madre, ya con una edad avanzada. El príncipe tenía un hermano menor, muy envidioso y malo, que quería ser el rey de la forma que fuera.
Todos los días, el príncipe, se montaba en su caballo y salía al encuentro de la princesa en un bosque que estaba situado en mitad de los dos reinos.
Una tarde, el hermano raptó al príncipe con ayuda de dos hombres que contrató y lo encerró en las mazmorras del castillo. Se vistió con la ropa del príncipe y salió con el caballo, también del hermano, al encuentro de la princesa. Ésta estaba sentada en una roca entre unos árboles.
El hermano se colocó detrás y la cogió por detrás y la ató de manos y piernas. Se la llevó a una cueva y la escondió allí. Al día siguiente, la reina al no ver a su hijo, mandó buscarlo en el castillo. Los guardias reales buscaron por todas las habitaciones del gran castillo y no lo encontraron. Pero cual fue su sorpresa que al pasar al lado de las mazmorras escucharon una voz. Bajaron y se encontraron al príncipe atado con unas cadenas. Lo liberaron y lo llevaron a la habitación de la reina.
Allí, este le contó lo sucedido, y la reina mando buscar al hermano. Le preguntaron que qué había hecho con la princesa y no contaba nada, solo reía. Al cabo de un rato, al estar amenazado con la muerte, contó la verdad, y el príncipe salió con su caballo hacia la cueva.
Allí encontró a la princesa enferma, la subió en su caballo y la llevó al castillo.
Estuvo una semana cuidándola y sanó. A la siguiente semana se casaron. Fue una boda preciosa, con un gran banquete y muchos invitados de los reinos vecinos.
El hermano del príncipe permaneció el resto de su vida encarcelado, y el príncipe fue nombrado rey y por fin vivieron felices y contentos.


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